Kazajistán quiere aprovechar más su posición entre China y Europa para el tránsito. Para ello, actualmente se están realizando importantes inversiones en carreteras, líneas ferroviarias, pasos fronterizos, puertos y centros logísticos. El foco se encuentra en el denominado Corredor Medio, también conocido como Ruta de Transporte Internacional Transcaspiana.
Uno de los proyectos nuevos más importantes es la conexión Beineu–Saksaulsk en el oeste de Kazajistán. El gobierno kazajo habla de aproximadamente 800 kilómetros de nueva carretera de larga distancia. Esta debe crear una conexión más directa desde los pasos fronterizos en dirección a China hacia los puertos kazajos del Caspio Actau y Kuryk. Con esto se pretende acortar la ruta hacia Europa en aproximadamente 1.000 kilómetros.
Desde allí, el viaje no continúa simplemente por carretera. Los contenedores deben ser transportados a través del Mar Caspio y luego continúan a través de Azerbaiyán y Georgia. Desde allí, según la conexión, el transporte sigue a través de Turquía o por el Mar Negro hacia Europa. El Corredor Medio es, por lo tanto, una combinación de ferrocarril, camión, transbordador y manipulación portuaria.
Por eso Kazajistán no solo está construyendo carreteras. Las líneas ferroviarias y los puertos también se están ampliando. En Actau, por ejemplo, se está expandiendo la capacidad de contenedores. En Kuryk también se está trabajando en opciones de manipulación adicionales. Esto demuestra que aquí no se está creando simplemente una nueva carretera individual, sino un corredor de transporte más amplio, paso a paso.
Para los cargadores europeos, este desarrollo es interesante. El Corredor Medio puede ofrecer una opción adicional para transportar mercancías entre Asia y Europa sin utilizar la ruta terrestre clásica a través de Rusia. Al mismo tiempo, crea una alternativa a las conexiones marítimas largas.
Sin embargo, no se deben establecer expectativas demasiado altas. El corredor sigue teniendo múltiples cruces fronterizos y transbordes. Especialmente en el cambio de ferrocarril a barco y viceversa, surgen tiempo, costos y riesgos de retraso. El Banco Mundial, sin embargo, ve un potencial considerable: con inversiones adicionales y procesos mejor coordinados, los tiempos de transporte a lo largo del corredor podrían reducirse significativamente para 2030.
Para Europa, la conexión es de interés adicional porque Kazajistán suministra numerosas materias primas que son necesarias, entre otras cosas, para la industria, energía, baterías y tecnología avanzada.
