Actualmente, hay suficiente gasolina y diésel en las gasolineras suizas. Sin embargo, la situación es más tensa de lo normal.
La razón es una combinación desfavorable: el Rin lleva históricamente muy poca agua. Muchos barcos solo pueden cargar poco o no pueden circular. Esto genera una falta de capacidad de transporte precisamente en una ruta de importación importante.
Al mismo tiempo, el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz está significativamente restringido. Por este estrecho pasan importantes transportes internacionales de petróleo. Según el Gobierno federal, esto no tiene consecuencias directas para Suiza en agosto. Sin embargo, sigue siendo un riesgo adicional si el conflicto dura más tiempo o fallan otras rutas de suministro.
Actualmente, ayudan el ferrocarril, los camiones, los oleoductos, las reservas de empresas y la refinería en Cressier. Sin embargo, esto solo funciona mientras no surjan problemas mayores allí.
Los almacenes obligatorios aún no han sido abiertos. Si realmente llega poca mercancía al mercado, el Gobierno federal puede liberar estas reservas. Sin embargo, esto no sería garantía de precios más bajos: la mercancía se vendería a los precios de mercado normales.
