Estados Unidos quiere actuar con más firmeza contra declaraciones falsas de origen de mercancías. El enfoque se centra especialmente en productos chinos que primero pasan por un tercer país y posteriormente se introducen en Estados Unidos con un origen diferente. El problema no es la transposición normal de un contenedor. Se vuelve crítico cuando la mercancía, por ejemplo, solo se reempaca, se etiqueta nuevamente o se procesa mínimamente y luego se declara un nuevo origen. Para un cambio de origen se requiere generalmente un procesamiento suficiente: en la ley aduanal estadounidense se habla de una substantial transformation, es decir, un procesamiento sustancial. El informe identifica más de 40 países y espacios económicos con riesgo elevado. Entre ellos se encuentran México, Canadá, Vietnam, India, la UE y también Suiza. Sin embargo, esta no es una lista de defraudadores comprobados. El propio informe reconoce que no todo desplazamiento comercial sospechoso constituye un transbordo ilegal. El gobierno estadounidense habla de posibles pérdidas arancelarias por miles de millones de dólares. Reuters menciona una estimación de aproximadamente 19 a 26 mil millones de dólares estadounidenses por año. Estas cifras son cálculos de modelos y no representan pérdidas arancelarias definitivamente comprobadas. Simultáneamente, la aduana estadounidense CBP está expandiendo el uso de IA y análisis de datos. Se pretende comparar automáticamente rutas sospechosas, declaraciones de origen, cadenas de suministro y capacidades de producción.