La política arancelaria de EE. UU. sigue siendo confusa. Después de que medidas arancelarias anteriores hayan perdido estabilidad legal, el gobierno de EE. UU. ahora utiliza la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 como solución alternativa. La Sección 122 permite aranceles temporales de importación. El límite es de un máximo del 15 por ciento y un máximo de 150 días. Precisamente por esto, el tema vuelve a cobrar protagonismo en junio: el plazo se acerca a julio, y sigue siendo incierto qué sucederá después. Para los importadores, el 15 por ciento suena menos dramático que los aranceles extremos anteriores. Sin embargo, la situación no es tranquila. También los aranceles de la Sección 122 están siendo impugnados legalmente. Al mismo tiempo, el gobierno de EE. UU. está considerando otras herramientas arancelarias, por ejemplo, a través de la Sección 301. Para los cargadores, transportistas e importadores, esto significa: los envíos a EE. UU. siguen siendo un riesgo arancelario. No es suficiente ingresar una tarifa arancelaria una vez y asumir que será válida durante meses. La base legal puede cambiar, los tribunales pueden intervenir y pueden surgir nuevas medidas arancelarias. Por lo tanto, son especialmente importantes el número de tarifa arancelaria, el origen de la mercancía, los Incoterms y las cláusulas contractuales claras. ¿Quién asume el riesgo arancelario si las cargas cambian entre el pedido, el envío y la llegada? Precisamente esta pregunta debería estar claramente regulada ahora. En resumen: EE. UU. sigue siendo un mercado difícil desde el punto de vista arancelario. La Sección 122 le da tiempo al gobierno, pero no resuelve el problema de manera definitiva.