Rutas alternativas a través de África vuelven a presionar las cadenas de suministro globales
Las navieras de contenedores internacionales están ajustando nuevamente sus horarios. Tras los ataques militares en Oriente Medio, la situación de seguridad en torno al Mar Rojo se ha agravado notablemente. Por ello, varios transportistas han decidido nuevamente prescindir del paso por el Canal de Suez y están llevando sus barcos a través del Cabo de Buena Esperanza.
Para el transporte marítimo global, este paso significa una clara extensión de las cadenas de transporte. La ruta alrededor de África es, según la relación, entre 10 y 14 días más larga. Las conexiones de contenedores entre Asia Oriental y Europa se ven especialmente afectadas. Estas rutas pertenecen a los ejes comerciales más importantes del mundo.
Los expertos en logística ya están observando los primeros efectos sobre la estabilidad de los horarios y la planificación de redes de las navieras. Los transportistas deben emplear barcos adicionales para mantener estables los servicios regulares existentes. Al mismo tiempo, los plazos de rotación de los barcos de contenedores se están alargando. Esto lleva a una reducción de la capacidad disponible en el mercado.
La estructura de costos también está cambiando. Más días en el mar conducen a un mayor consumo de combustible. Paralelamente, las primas de seguro para viajes a través de regiones de riesgo están aumentando. Por ello, muchas navieras reaccionan con los denominados 'Emergency Bunker Surcharges' o 'Risk Surcharges', que se trasladan a los cargadores.
De este modo, surge nuevamente incertidumbre para las cadenas de suministro globales. Los cargadores deben calcular tiempos de entrega más largos y ajustar su planificación de inventarios. Los bienes especialmente críticos en el tiempo, como piezas de repuesto, componentes electrónicos o productos frescos, son muy sensibles a tales retrasos.
Al mismo tiempo, la situación muestra de nuevo cuán fuertemente los eventos geopolíticos pueden influir en las redes de transporte. La logística marítima sigue siendo un indicador sensible de los riesgos comerciales globales.
