A partir del 1 de mayo de 2026, se aplicará provisionalmente el Acuerdo Interino UE-MERCOSUR. Esto marca el inicio de una nueva fase para el comercio entre la Unión Europea y los países del MERCOSUR: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Para exportadores, transportistas, departamentos de aduanas y especialistas en América Latina, este es un gran tema, ya que muchos aranceles disminuirán gradualmente o se eliminarán por completo. El acuerdo no es un pequeño paso técnico. Abarca un área económica de aproximadamente 700 millones de personas y tiene como objetivo reducir significativamente las barreras comerciales entre Europa y América del Sur. Para la UE, el MERCOSUR ya es un mercado importante. La Comisión Europea estima para 2024 exportaciones de bienes de la UE a la región del MERCOSUR por valor de 55 mil millones de euros y para 2023 exportaciones de servicios por 29 mil millones de euros. Para los transportistas, la reducción de aranceles es fundamental. Muchos productos europeos han estado sujetos a altos aranceles de importación en los países del MERCOSUR. La Comisión de la UE menciona ejemplos: automóviles con aranceles de hasta el 35%, maquinaria de entre el 14% y el 20%, productos farmacéuticos de hasta el 14%, vino y licores de hasta el 35%, chocolate de un 20% y aceite de oliva de hasta el 31,5%. Estos aranceles no se eliminarán de inmediato en todas partes, sino que se reducirán gradualmente según el producto. Es aquí donde se genera trabajo para la logística. Las nuevas preferencias arancelarias solo serán útiles si la documentación es correcta. Los exportadores deberán verificar si sus productos realmente se benefician del acuerdo, cuáles son las reglas de origen vigentes, qué comprobantes son necesarios y desde cuándo se aplicará la respectiva reducción arancelaria. Por lo tanto, el acuerdo será un tema de asesoría para los transportistas y agentes aduanales, no solo un tema de carga. Particularmente interesantes son la ingeniería mecánica, piezas de vehículos, química, farmacéutica, alimentación, bebidas, bienes de consumo y productos industriales de alta calidad. Cuando los aranceles disminuyen, pueden surgir nuevas cadenas de suministro que sean económicamente viables. Esto afecta a los transportes de contenedores hacia Santos, Buenos Aires, Montevideo, Paranaguá y otros puertos, así como al transporte aéreo para envíos de alto valor o urgentes. Para la logística de proyectos, piezas de repuesto y suministros industriales, el MERCOSUR podría volverse más atractivo. El contexto político también es importante. Reuters clasifica el acuerdo como parte de una estrategia más amplia de la UE para asegurar nuevos mercados de exportación, reducir dependencias y reaccionar ante la política comercial de los Estados Unidos y la competencia con China. Al mismo tiempo, el acuerdo sigue siendo controvertido. Los críticos en Europa advierten sobre los efectos en la agricultura, las importaciones de carne de res, el azúcar, los estándares medioambientales y la deforestación. Por lo tanto, para el sector logístico, ambos aspectos son relevantes: la oportunidad y la complejidad. Más comercio significa más envíos, más casos aduaneros, más comprobantes y más asesoría. Al mismo tiempo, puede haber controles más estrictos, especialmente en productos agrícolas sensibles, alimentos y mercancías con requisitos de sostenibilidad. La Comisión Europea indica que los estándares alimentarios de la UE continuarán vigentes y que se reforzarán los controles en los países exportadores, así como en las fronteras de la UE. Así, el acuerdo no es un pase libre inmediato para un comercio sin problemas. Más bien, es una señal de inicio. Quienes comprendan temprano qué productos se beneficiarán cuándo, qué preferencia arancelaria se aplicará y qué documentos serán requeridos, podrán asegurarse una ventaja. Para los transportistas con rutas hacia América Latina, esta es una oportunidad para pasar de ser meros proveedores de transporte a enfocarse más en aduanas, cumplimiento y asesoría comercial.