Nueva impulso para el comercio entre Europa y Sudamérica
Desde el 1 de mayo de 2026, el acuerdo de libre comercio entre la UE y los países del Mercosur Argentina, Brasil y Uruguay está provisionalmente en vigor. Esto marca el inicio de uno de los proyectos comerciales más grandes del mundo en una fase decisiva. Para la industria de la logística, esto significa sobre todo una cosa: más movimiento en las rutas de transporte sobre el Atlántico.
La aplicación provisional ya está generando efectos concretos en el flujo de mercancías. Los expedidores informan sobre un aumento en el número de reservas en el área de carga marítima. Las capacidades de contenedores para maquinaria, vehículos y productos químicos son particularmente demandadas. Los grandes puertos marítimos de Hamburgo y Bremerhaven están registrando los primeros incrementos en el volumen de exportación hacia Sudamérica.
Un factor central es la eliminación gradual de los aranceles. Hasta el 90 por ciento de los impuestos deberían eliminarse a largo plazo. Esto es especialmente relevante para la industria automotriz. Los vehículos de Europa hasta ahora estaban sujetos a un arancel de alrededor del 35 por ciento. Este se reducirá gradualmente a cero. Esto mejora significativamente la competitividad de los fabricantes europeos.
También surgen nuevas oportunidades para el transporte aéreo. Los bienes de alta calidad como productos farmacéuticos o piezas de repuesto se benefician de los procedimientos aduaneros acelerados y de normas de origen claramente definidas. Aeropuertos como Frankfurt o São Paulo se utilizan cada vez más como hubs.
A pesar de esta dinámica, persiste una cierta incertidumbre. El Tribunal de Justicia Europeo está revisando actualmente la base legal del acuerdo. Esta revisión se centra principalmente en cuestiones sobre la distribución de competencias dentro de la UE. Sin embargo, en la práctica esto no significa ninguna restricción inmediata. La aplicación provisional sigue vigente, y el comercio continúa.
Para los proveedores de logística, ahora se requiere flexibilidad. Nuevos flujos comerciales exigen redes adaptadas, tiempos de tránsito optimizados y una estrecha cooperación con las autoridades aduaneras. Términos como prueba de preferencia, regla de origen y número de tarifa aduanera están adquiriendo cada vez más importancia en las operaciones diarias.
